¿Qué es cada una?

Empresa unipersonal

Es la forma más simple de operar un negocio en Uruguay. No es una sociedad — sos vos operando con tu nombre o un nombre de fantasía. Te inscribís en BPS y DGI, y empezás a facturar. No necesitás escritura pública ni intervención notarial para crearla.

SAS (Sociedad por Acciones Simplificada)

Es un tipo societario creado por la Ley 19.820, vigente desde 2019. Fue diseñada para ser la opción más ágil y moderna para emprendedores. Es una sociedad comercial con personalidad jurídica propia — es decir, es una entidad separada de vos. Se puede constituir con un solo socio y tiene requisitos de funcionamiento más simples que una SA o SRL.

Comparación punto por punto

Empresa Unipersonal SAS
Responsabilidad Ilimitada. Respondés con todo tu patrimonio personal. Limitada al capital aportado. Tu patrimonio personal queda protegido.
Constitución Simple. Inscripción en BPS y DGI. Requiere estatutos, inscripción registral y gestiones ante organismos. Puede hacerse en 5–10 días hábiles.
Socios No. Solo puede tener un titular. Sí. Puede constituirse con uno o más socios y sumar otros en el futuro.
Impuestos IRPF hasta cierto nivel de facturación, luego IRAE. IRAE sobre las ganancias de la sociedad desde el inicio.
Imagen Operás con tu nombre personal. Mayor credibilidad frente a clientes, proveedores y bancos.
Crecimiento Limitado. No podés incorporar socios ni emitir acciones. Flexible. Podés sumar socios, emitir acciones, recibir inversión.

El tema clave: la responsabilidad

Esta es la diferencia que más importa y la que menos se entiende antes de empezar.

Con una empresa unipersonal, si tu negocio tiene deudas — con proveedores, con BPS, con DGI, o por un juicio — respondés con todo lo que tenés: tu auto, tus ahorros, tu casa. No hay separación entre vos y la empresa.

Con una SAS, la sociedad es una persona jurídica distinta. Si la empresa tiene deudas, solo responde con los bienes de la sociedad. Tu patrimonio personal queda protegido (salvo casos de fraude o mala fe).

¿Cuándo importa realmente esto? Si vendés servicios profesionales y tu riesgo de deuda es bajo, la unipersonal puede funcionar. Pero si manejás stock, contratás empleados, firmás contratos con montos importantes o simplemente querés dormir tranquilo — la protección patrimonial de la SAS tiene un valor real.

¿Qué pasa con los impuestos?

La empresa unipersonal tributa IRPF si la facturación está por debajo de cierto umbral. Si lo supera, pasa a tributar IRAE. Al principio podés tener una carga tributaria menor.

La SAS tributa IRAE desde el primer día. La tasa es del 25% sobre las ganancias netas. Cuando el accionista retira dividendos, paga un 7% adicional de IRPF.

El régimen óptimo depende de cuánto facturás, cuánto gastás y cómo retirás las ganancias. Lo correcto es analizarlo con un contador para tu caso particular.

¿Ya tenés una unipersonal y querés pasarte a SAS?

La Ley 19.820 prevé un mecanismo de conversión de empresa unipersonal a SAS. La SAS sucede a la unipersonal en todos sus derechos y obligaciones — no perdés antigüedad, contratos ni relaciones comerciales.

Además, la conversión tiene beneficios tributarios: la transferencia del giro se hace a título universal, lo que evita la generación de hechos gravados. Es un proceso que requiere intervención notarial. Más información sobre constitución de SAS →

¿Cuándo conviene cada una?

Elegí empresa unipersonal si:

  • Recién arrancás y querés probar con costos mínimos
  • Tu actividad es de bajo riesgo (servicios profesionales, freelance)
  • No tenés empleados ni contratos de montos importantes
  • No necesitás socios ni inversión externa

Elegí SAS si:

  • Querés proteger tu patrimonio personal
  • Manejás stock, empleados o contratos importantes
  • Pensás incorporar socios o buscar inversión
  • Necesitás una imagen más profesional
  • Querés acceder a crédito empresarial

En resumen

La empresa unipersonal es la opción más simple y barata para arrancar. La SAS es la opción más segura y escalable. No hay una que sea mejor en abstracto — depende de tu situación, tu nivel de riesgo y tus planes de crecimiento.

Si tenés dudas sobre cuál te conviene, escribime por WhatsApp y lo analizamos juntos.